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Europa y su inmigración. Lo que México y EU pueden aprender

El pasado 1 de mayo 10 países del este de Europa se adhirieron oficialmente a la Unión Europea, que a partir de ahora cuenta en su seno con 25 miembros de pleno derecho.

Además de un reto político y económico, esta adhesión de 10 nuevos países significa ante todo un desafío social, que tendrán que enfrentar varias generaciones con solidaridad, organización, recursos e imaginación. Lo verdaderamente inspirador de esta iniciativa europea es que se ha dado este paso después de haber impulsado un gran avance regional en el que los países más ricos (Alemania y Francia, fundamentalmente) ayudaron a los menos desarrollados (Portugal, Grecia y España).

Una vez que la UE de los 15 ha alcanzado ciertos niveles de desarrollo, los 10 países que se incorporan recibirán apoyo con el objetivo de promover su convergencia con el resto para hacer de Europa la región más próspera y pacífica del mundo a mediados del presente siglo.

Pero, como en todas las uniones, hay quienes brindan por el presente y otros que se preocupan por el futuro.  

Cuando en 1986, España y Portugal se unieron a la UE algunos sectores se mostraron preocupados por la inminente avalancha de “inmigrantes del sur”, que finalmente nunca sucedió.  Ahora en 2004, se repite esta inquietud.  Los países más cercanos han demandado una “tregua de inmigración”a los nuevos europeos (Chipre, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Malta, Polonia y la República Checa). 

A pesar de la creciente necesidad de inmigrantes para ocuparse de trabajos imprescindibles para la economía, los grupos conservadores europeos han impuesto sus tesis en algunos países y han restringido la libre circulación de personas durante un periodo determinado de años, al tiempo que han obligado a los nuevos países miembros a abrir sus fronteras comerciales.

Con todo, una vez terminado este periodo, todo indica que las restricciones se levantarán y las fronteras se abrirán para los 75 millones de personas que podrán optar por continuar en su país o buscar un futuro mejor en otro de la misma comunidad. 

La experiencia anterior ha indicado que una “avalancha del este” es poco probable y en algunos casos es incluso deseable, ya que ayudaría a aumentar el índice de natalidad en los países con una población envejecida y formaría a personas quienes después implementarían sus conocimientos en sus países de origen.

Esta visión, que puede parecer un tanto idílica de entrada, no será un camino de rosas, pero gracias al gran impulso europeo, que se traduce en sólidas instituciones (Parlamentos Europeo, Consejo de Europa, Banco Central Europeo, etc.), tiene buenas posibilidades de concretarse en los próximos años.

La lección para EEUU, el sueño para México

Lejos de las “enchiladas completas” con las que soñaban Vicente Fox y el anterior canciller mexicano, Jorge Castañeda, la política de migración de México y EEUU ha sido determinada unilateralmente por los Estados Unidos. 

Los anteriores gobiernos priístas y el actual presidido por el panista Fox no han sabido y, por lo tanto, no han podido hacer prevalecer ninguna propuesta para regular la inmigración de miles de mexicanos, en la que se garantizaran sus derechos y se pudiera sacar el máximo provecho de este fenómeno por todas las partes: inmigrantes mexicanos, empresarios americanos, gobiernos de México y EEUU.

Aunque pudiera parecer utópico dada la relación histórica entre ambos países, el modelo de la Unión Europea podría servir como fuente de ideas para las políticas de migración de México y EEUU. 

Si bien un elemento muy importante de negociación ya se ha perdido (la apertura comercial a través del TLC), aún hay otros mecanismos de negociación para que nuestro país logre algunos avances en el desafío de la inmigración.  

 Si Europa, una región que durante el siglo pasado protagonizó tres grandes guerras (dos con armas y una tercera ideológica) ha logrado unirse en pos de un ideal de progreso y paz, parecería más fácil que dos vecinos que tienen tantas cosas en común como México y EEUU pudieran ponerse de acuerdo en un tema en el que están destinados en entenderse.

Todos los derechos reservados - Octavio Isaac Rojas Orduña.

Publicado en MX Sin Fronteras.

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