Cuando haga falta

 

Tengo que llenar

estos huecos,

rellenar mis huellas,

para dejar de despedirme

y quedarme.

Es lo que me tocaría:

un lugar

suficiente para mis noches,

apenas amplio

para ordenar mis pendientes,

sin mayores lujos,

cerca de la gente,

en alguna esquina

                   poco transitada,

para escapar

cuando haga falta.

Quiero descansar.

Soy un viejo de 25 años.

Es que hay veces que no soporto

ni un perfume,

en que lloro cuando abro la puerta de la casa

y me duelen hasta las ventanas de mi cuarto

y son inaguantables las maletas

                            de la ausencia anterior.