Línea vacía
Callas cuando cierno sobre ti
un intento
No presiento en tu silencio
el concreto dolor
de una sílaba monstruosa
Pero tampoco
hay un bálsamo, una cura,
una caricia escondida
en tu mano delgada
y larga
como una sombra de la tarde
para que pueda
en tu mirada hospitalaria,
recoger mis pocos sueños,
mi mar de dudas,
mi rebaño de miedos
y mis palabras, ¡ah, mis
letras!
prestas, erizadas, amantes.