Madre

 

Se me ha olvidado escucharte

encontrarte en mi paciencia

perdonar tus olvidos

compartirte más mis éxitos

no dejarte completas

                   mis derrotas.

Se me ha olvidado

no contar mi tiempo contigo

celebrar tu cumpleaños

                      el día exacto

compartir la comida

                    en la misma mesa

decirte adiós cada que salgo.

Se me ha olvidado

llamarte mamá, mamita, mami.

No, a mis veinticinco

         tú eres: madre

eres tú y mi hermana

mi hermano y tú

¿Hasta cuándo seremos tú y yo?

Se me ha olvidado, madre

que algún día

simplemente ya no estarás

para apagarme las luces

porque a ti te habrán cerrado

         definitivamente

las puertas de la casa.