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La ventana rota: Comunicación en
la guerra en Irak
En el frente de batalla mediático, la
ventana en la que el mundo se asoma para presenciar una guerra está
rota, es un monitor fundido por las mentiras promovidas como verdades,
una señal de radio distorsionada por los rumores aceptados como
hechos, un papel en negro por todo aquello que se oculta
premeditadamente y nunca acaba por conocerse.
Cada vez que resuenan los estruendos
de la guerra, se vive una confrontación paralela -aunque no menos
truculenta- en los medios de comunicación. Una batalla en la que hay
varias víctimas sin cuerpo ni sangre, pero que sí dejan una impresión
indeleble en nuestra mente y en nuestra memoria.
Estas víctimas son el derecho a la información, el libre acceso al
escenario de los enfrentamientos, la oportunidad de verificar las
versiones de las dos partes enfrentadas, la capacidad para difundir
cualquier noticia fiable sin importar la fuente de donde provenga.
En suma, en el frente de batalla mediático, la ventana en la que el
mundo se asoma para presenciar una guerra está rota, es un monitor
fundido por las mentiras promovidas como verdades, una señal de radio
distorsionada por los rumores aceptados como hechos, un papel en negro
por todo aquello que se oculta premeditadamente y nunca acaba por
conocerse.
Al cumplirse 12 años de la "Guerra del Golfo" y presenciando la
reedición de esta conflagración con casi idénticos oponentes, conviene
describir-denunciar las tácticas propagandísticas que se utilizaron y
se vuelven a usar en este conflicto bélico.
Inicios de la propaganda
Los gobernantes, tanto los democráticos como los autoritarios, saben
que necesitan el apoyo ciego de las sociedades que dirigen para
emprender cualquier aventura bélica. Para lograr esto, se han servido
del fervor al líder, a la nación o a los valores que representan,
alimentándolo con la persuasión y el engaño a través de estudiadas
estrategias y hábiles técnicas de propaganda.
Resulta irónico que el primer gran esfuerzo propagandístico de la
historia fue emprendido por un gobierno democrático y supuestamente de
izquierdas, como fue el del estadounidense demócrata Woodrow Wilson,
quien en abril de 1917, creó el Comité de Información Pública,
encargado de promover internamente en el país la participación de los
EEUU en la guerra que se libraba en Europa .
Definida como "el intento deliberado y sistemático de configurar las
percepciones, manipular las ideas y dirigir el comportamiento para
lograr una respuesta" , la propaganda obtuvo su nombre de la iglesia
católica, que en el siglo XVII estableció la congregatio de propaganda
(la congregación para propagar la fe) .
Su mala reputación se debe a los resultados de su propia acción, ya
que ha sido utilizada para desprestigiar al adversario, tachándolo de
mentiroso, traicionero, tendencioso, que desinforma y oculta
intencionadamente información.
Desde la primera guerra mundial, los bandos enfrentados en todas las
guerras han dicho que cada uno posee "la verdad" y se han acusado
mutua y sistemáticamente de utilizar propaganda por lograr sus fines.
Técnicas de propaganda… ¿Tácticas de engaño?
Repasemos rápidamente las tácticas de propaganda más comúnmente
utilizadas utilizando ejemplos de la actualidad:
1. Dar un nombre al oponente: Al llamar a una persona con palabras que
tienen connotaciones negativas, se busca provocar que el público la
rechace, aceptando acríticamente que el personaje vilipendiado es lo
que se dice de que es.
· Islamista = Terrorista. "El terrorista más buscado, el islamista…"
· Diablos = Americanos. "Los americanos, esos diablos que vienen a
Irak para…"
2. Brillantes generalidades: Es lo opuesto a la técnica anterior, ya
que busca la aprobación y el apoyo del público de forma acrítica,
utilizando palabras que son generalmente aceptadas como positivas.
· Los demócratas = los americanos y sus aliados. "Sólo los americanos
y sus aliados, garantes de la democracia en el mundo pueden…"
· Fuerza aliada = Fuerza contra los árabes. "Los ataques de las
fuerzas aliadas, al agreder a Irak, es como si atacaran a todos los
árabes del mundo"
3. Eufemismos: Con esta técnica se busca tranquilizar, minimizar o
restarle importancia a hechos y situaciones que, presentados de otra
manera, causarían conmoción o rechazo entre el público.
· Daños colaterales = muertes de civiles
· Muerte por fuego amigo = Muerte de soldados aliados por fuego de sus
propias fuerzas
· Cortamargaritas = bomba de enorme poder destructivo que arrasa
totalmente cualquier cosa en un perímetro determinado
4. Transferencia: Se utiliza para aprovechar el papel, la autoridad o
el prestigio de alguien o algo para apoyar los fines de otras
personas. Apoyándose en ésto se obtiene una aceptación "razonada" del
público.
· Supuestos soldados iraquíes rindiéndose a las fuerzas
anglo-americanas dócilmente frente a las cámaras de televisión de
medios occidentales.
· Restos de aviones supuestamente americanos mostrados por los medios
afines al gobierno de Sadam Hussein como muestras de la próxima
victoria iraquí.
5. Testimoniales: A diferencia de la técnica anterior, en ésta se
aprovecha el prestigio de alguien reconocido que apoya algo ajeno a la
actividad a la que se dedica.
· Los artistas y cantantes iraquíes cantando odas a Sadam Hussein en
una Bagdad sitiada.
· Arabes viviendo en EEUU asegurando en unos anuncios para televisión
que se les respeta su cultura y su religión en su país de acogida.
6. Personas comunes: Técnica que se utiliza para tratar de presentar a
una personaje público como una persona con defectos y debilidades, de
tal forma que el público lo acepte por ser "uno de ellos".
· George Bush comiendo con los soldados que viajarán a combatir en
Irak.
7. Subir al tren: Técnica en la que se invita a sumarse a un supuesto
grupo que apoya a tal o cual personaje. Aquí se aprovecha sobretodo el
sentido gregario de las personas, que no quieren ser dejadas de lado y
siguen a la mayoría.
· Las llamadas de los políticos a apoyar una guerra que tiene el
beneplácito de "la mayoría".
8. Miedo: Cuando un propagandista advierte al público que todo será un
desastre y un caos si no se sigue el curso de acción que propone, está
utilizando el miedo para sus fines.
· La advertencia de que Sadam Hussein tenía armas de destrucción
masiva que podía usar en contra de los americanos y/o sus aliados,
como ya sucedió con los atentados del 11 de Septiembre de 2001.
9. Falacias lógicas: Técnica en la que se manipula deliberadamente la
lógica para intentar demostrar algo.
· "Existe la posibilidad de que Irak tenga armas de destrucción
masiva". "Si las tiene, puede utilizarlas". "Si Irak tiene armas de
destrucción masiva y puede utilizarla, entonces debemos detenerle al
precio que sea".
10. Extrapolaciones: Sucede cuando se quiere demostrar sus tesis
mediante la enumeración de ejemplos aislados o cuando se pretende
establecer una tendencia de hechos fortuitos y desligados entre sí.
· "Si Irak se convierte en una democracia con un modelo occidental,
entonces en todos los países de la zona cundirá el ejemplo y se
democratizarán".
Otras dos técnicas de propaganda que cabría distinguir son :
11. Desmentir: Técnica para crear confusión entre el público, ya que
no puede confiar en que las versiones que se le presentan son
verdaderas porque los oponentes se ocupan de restarse credibilidad
mutua y continuamente.
· El gobierno iraquí se encargaba de desmentir todos los señalamientos
de EE.UU. sobre la posibilidad de que tuviera armas de destrucción
masiva.
12. Negar: Se trata, como su nombre lo indica, de negar u ocultar
información clave sobre cuestiones primordiales para el público.
· El gobierno iraquí negó tener armas de destrucción masiva, a pesar
de los reiterados llamados de los inspectores a demostrarlo
fehacientemente.
13. Presentar mentiras por verdades: Se refiere a mentir abierta y
descaradamente, llegando incluso a crear situaciones y/o hechos para
desacreditar y crearle oposición al contrincante.
· Durante la Guerra del Golfo se colocaron tanques y aeronaves falsos
en posiciones que posteriormente fueron bombardeadas. El gobierno
iraquí se encargó de distribuir imágenes del "chasco" estadounidense.
· En la actual guerra, el Ministro de Información Iraquí insiste en
que Bagdad sigue en poder de su gobierno, escuchándose a lo lejos los
bombardeos aliados.
14. Enmarcar la verdad: Es cuando sólo se permite el acceso a los
medios de espacios restringidos, que muestran parcialmente el lugar de
los hechos.
· En el actual conflicto, grupos de periodistas occidentales son
llevados y traídos en convoyes militeres a zonas civiles que,
aseguran, han sido destruidas por bombas americanas. Fuera de esos
viajes, las incursiones de los comunicadores están restringidas al
máximo.
15. Portavoces preparados: Como su nombre lo indica, se trata de
personas que han sido preparadas anteriormente para hablar con los
periodistas y que se encargan de difundir mensajes favorables a su
bando y negativos sobre el oponente.
· Es muy conocido el caso de una chica kuwaití, quien dijo haber sido
testigo del asesinato de decenas de niños recién nacidos a manos del
ejército iraquí. Finalmente, se descubrió que la joven era la hija del
embajador de Kuwait en EE.UU., que no había estado en su país cuando
se supone habían ocurrido los hechos que relataba y que las imágenes
que habían distribuido a los medios como prueba era imposible asegurar
en dónde se habían grabado.
Por último, se tiene otra técnica, no de difusión, sino de manejo de
la información como es la censura : Se trata de limitar la información
que puede ser negativa para una de las partes, editando y eliminando
aquella que sea susceptible de crear controversia y oposición entre la
opinión pública. Sus defensores la admiten en aras de preservar sus
intereses y, en temas de guerra, defender tanto a sus efectivos como a
la población.
· El gobierno iraquí sólo permite que se difundas las imágenes del
conflicto después de haberlas revisado y aprobado.
· El gobierno estadounidense ha solicitado a las cadenas de televisión
que no difundan las imágenes de soldados americanos muertos o
capturados.
· Algunos medios americanos no han permitido a sus reporteros tener
páginas web personales para narrar el conflicto desde su particular
punto de vista.
Aunque pueda sonar brutal, no hay nada tan eficaz para evitar que se
difunda una noticia sino acabando físicamente con los informadores.
Esto parece desprenderse de los últimos ataques a periodistas por las
fuerzas norteamericanas, las cuales, en un sólo día, atacaron las
sedes de Al Jazeera y Abu Dhabi TV, así como el Hotel Palestina, lugar
donde residen en Bagdad los informadores de todo el mundo y donde
murieron tres periodistas que cubrían la guerra para medios
occidentales.
La dinámica de los medios en tiempo de guerra
Además de vivir enmedio del fuego cruzado de los propagandistas de uno
y otro bando, los periodistas tienen que sufrir los rigores de las
necesidades de los medios que los contratan y los mantienen mientras
cubren el conflicto bélico.
Si bien hay periodistas dispuestos a buscar la verdad y no a ser meros
portavoces de la propaganda de los bandos en conflicto, también existe
una dinámica de los medios para los que trabajan que puede ser
"tiránica" y afectar la fiabilidad de las informaciones que difunden.
Hay que imaginar la "voracidad" de los medios que trasmiten noticias
las 24 horas del día, los 7 días de la semana. La otra guerra, la que
se libra por la audiencia, no entiende de tiempos muertos, lo que
busca es reproducir con toda prontitud la mayor cantidad de datos
posibles, aunque algunas veces no ayuden a que el público entienda
cabalmente lo que está ocurriendo en el terreno.
Esto es aún más evidente en la televisión, medio que organiza el guión
de sus noticieros o telediarios por consideraciones algunas veces
ajenas al devenir real de los acontecimientos, como la organización de
su programación, el tiempo de transmisión contratado con empresas de
satélites, la necesidad de dar las mismas imágenes una y otra vez para
apoyar gráficamente a noticias de última hora que encima provienen de
fuentes de dudosa fiabilidad, o la obligación de ofrecer noticias de
sus enviados, aunque éstos no tengan novedades del frente o sin que
hayan tenido oportunidad de haber verificado las versiones de los
acontecimientos que llegan a ellos y a sus centrales, que incluso
pueden ser contradictorias unas con otras.
Si a esto le sumamos el peligro real de estar en una zona de guerra y
a algunos obstáculos técnicos que los periodistas enfrentan a cada
momento para hacer su trabajo, las versiones que ofrecen algunas
televisiones pueden ser algunas veces, cuando menos, verificables,
sino llanamente falsas.
Un ejemplo de lo anterior ha sido aceptado por Mark Damazer,
subdirector de BBC News, quien aceptó que la cadena oficial británica
difundió información falsa "diariamente" durante las primeras jornadas
del conflicto. El exceso más notable fueron las 9 veces que se anunció
la caída de Um Qasr y que nunca se produjo cuando así lo indicaron sus
corresponsales y presentadores.
Quizás la radio sufra algunos de los problemas anteriormente
indicados, pero por otra parte puede cuidar un poco más lo que
trasmite, debido a que puede concentrarse más en la información y
menos en cuestiones técnicas, gracias a los avances tecnológicos en
comunicación telefónica satelital.
Por lo que respecta a los medios impresos, lo que pierden frente a la
vitalidad de los medios electrónicos, pueden ganarlo con la capacidad
del análisis y la posibilidad de incluir diversos puntos de vista de
expertos que pudieran explicar los acontecimientos al público lector
el devenir de los acontecimientos. Además, estos medios aprovechan sus
versiones digitales para mantener actualizados sus contenidos más que
sus competidores de los medios electrónicos.
La dinámica de los medios en tiempos de guerra tiene que ser
considerada como un fuerte condicionante para la difusión de la
propaganda. La urgencia por mantener enterado al público de lo que
sucede minuto a minuto muchas veces da lugar a la propagación de
mentiras, verdades tergiversadas, versiones intoxicadas y datos
manipulados.
Periodistas militantes
Por otro lado, resulta cuando menos llamativo que esta guerra se
distinga de la anterior por la abierta parcialidad de algunos medios
occidentales, que se encargan de jalear al público para apoyar una u
otra causa, pasando de ser meros transmisores a emisores de
propaganda.
Si bien el gobierno iraquí controla todos los medios de comunicación
en su país, con lo que difunde sólo las versiones que le interesan de
los acontecimientos de la guerra, con encendidos llamados para
combatir a las fuerzas extranjeras asegurando una contundente
victoria. Si eso sucede en Irak, en EEUU algunos periodistas de medios
conservadores no ocultan su parcialidad en el tratamiento de la
información sobre las fuerzas angloamericanas. Incluso van más lejos
al exigir abiertamente y sin matices que se tomen medidas tan
drásticas como bombardear sedes de ministerios que, en países
occidentales, tienen un corte más civil que militar.
Con el programa de periodistas occidentales "incrustados" (embeded ,
en inglés) en las divisiones americanas y británicas encargadas de la
ofensiva en Irak, se han visto por televisión a algunos redactores
vistiendo los mismos uniformes de los soldados aliados, aunque se
asegure que lo hacen para protegerse de los ataques enemigos.
Si la verdad es una de las primeras víctimas de la guerra, en estos
casos son los mismos periodistas los que están encargándose de
aniquilarla con su clara toma de posición a favor de uno de los bandos
en conflicto.
Las nuevas tecnologías de la información y la guerra
La conflagración actual es seguida puntualmente, sin descanso y en
directo por millones de espectadores de todo el mundo. En la Primera
Guerra del Golfo, el acceso directo a la información se limitó a un
puñado de medios, mientras que el resto sólo podía repetirla sin
capacidad de contrastarla debidamente. En este segundo enfrentamiento,
existe un número impresionante de fuentes de las que, tanto los medios
como los individuos, obtienen crónicas, fotografías y videos desde el
mismo lugar del conflicto.
Mientras que en 1991, internet era conocido y utilizado apenas por una
minoría ubicada mayoritariamente en algunos países desarrollados, hoy
es una herramienta de comunicación en la que gente de todo el mundo y
de cualquier posición social, económica e ideológica puede obtener
información.
Pero no sólo el gran público puede recibir información de manera
pasiva, sino que también puede interconectarse con otras personas para
múltiples fines: intercambio de versiones de los hechos diferentes a
las difundidas por los grandes medios, organización de protestas
virtuales y en el mundo real, entre otras.
Internet se ha convertido en un campo más de la guerra
propagandística, con la diferencia de que este espacio del conflicto
no tiene fronteras ni horarios y se expresa en todas las lenguas del
planeta, llegando a millones de personas a la velocidad de un click.
La ética y el derecho a la información, otra guerra en los medios
Aunque el diario español "El País" indique que la actual guerra en
Irak es "la mejor contada de la historia" . Los 2000 periodistas
enviados a la zona no han conseguido trasmitir todo lo que hubieran
podido, ya que, en la mayoría de los casos no se les ha permitido (el
ministerio de información iraquí censuraba las imágenes de todos los
periodistas de televisión antes de enviarlas a sus medios) o no han
querido (las cadenas americanas no trasmiten imágenes de soldados
aliados caídos en combate).
Aquí se abre un debate ético sobre la regulación de los medios y el
derecho a la información. ¿Sirve de algo ver la imagen de un niño
muerto por las bombas? ¿El público sabrá más por ver el cráter dejado
tras la explosión de un misil? ¿Aprenderemos más sobre algo por
presenciar en directo el fuego de artillería?
Quizás la cuestión resida en tener un mayor rigor a la hora de
trasmitir una noticia, en no vivir presos de la actualidad, en buscar
un equilibrio entre las versiones de uno y otro bando, en ser críticos
y mantener distancia con quienes vociferan su propaganda. Antes que
pensar en respetar la sensibilidad del público, habría que respetar su
inteligencia.
(Dedicado a José Couso, Taras
Protsyuk, Tarek Ayud, Julio A. Parrado, Christian Liebig, Paul Moran,
Terry Lloyd, Gaby Rado, Kaveh Golestan, Michael Kelly y David Bloom,
periodistas muertos en la Guerra en Irak hasta el 8 de Abril de
2003).
Referencia bibliográfica y
webliográfica
AARON, A. Propaganda Critic.com 9 de enero de 2003.
WILCOX, D. L. et al. Relaciones Públicas: Estrategias y Tácticas. Ed.
Pearson Educación. Madrid, 2001. 6a edición.
DefenseLink.mil 26 de diciembre de 2002.
Adlatina.com 3 de marzo de 2003.
Prados, Luis y Altares, Guillermo, "La guerra mejor contada de la
historia", El País Domingo. 6 de abril de 2003.
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